El colorido y el estilo de vida arcaico y calmado del norte de África despertaron el interés pictórico de Fermín Alegre desde su juventud. En 1973 viajó a las provincias del Sahara Español (El Ahiún), becado por el Instituto de Estudios Africanos. Uno de los óleos allí pintado fue seleccionado como motivo de un sello de Correos y Telégrafos en 1975. Posteriormente, en 1985 y en 1992 viajó a Marruecos con fines pictóricos. Sus tres estancias en el norte de África fueron muy fecundas. De Marruecos merece la pena destacar los temas de «corriendo la pólvora», los zocos, los retratos de magrebís, y paisajes de Fez, Chechaouen, Asila, Marrakesh y Tetuán.




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